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U logo png text white 150x150 Este grupo de Winnipeg ayuda a los inmigrantes a encontrar su lugar

Este grupo de Winnipeg ayuda a los inmigrantes a encontrar su lugar

In Winnipeg, a city celebrated for its multicultural identity, new initiatives often take root to help newcomers and the wider community connect. One such initiative, born from a deep understanding of the immigrant experience, is ALMA (Academy of Latino Manitoban Arts) Salvadoreña.

Founded by Roxana Aguilar and Lissette Marroquín, this cultural group is much more than a dance academy. It’s a therapeutic and vibrant space dedicated to fostering a sense of belonging and preserving cultural heritage for the local Salvadoran and broader Latin American community.

Community Value 

ALMA Salvadoreña has a dual mission: to celebrate Salvadoran art and to provide crucial social anxd psychological support to immigrants. As noted in the interview, statistics show that many immigrants face challenges with depression and anxiety during their adaptation process. Roxana and Lissette recognized this need and created a space that offers more than just artistic training. 

By offering workshops in folk and classical dance, cumbia, music, and painting, ALMA Salvadoreña provides a profoundly therapeutic creative outlet. These activities are a lifeline for those experiencing “culture shock,” a common and often isolating experience for newcomers. When people can immerse themselves in familiar art forms, they feel a sense of home and belonging. This, in turn, helps to alleviate feelings of isolation and loneliness. The organization becomes a home away from home, a place where people can share their experiences, rebuild their social networks, and find support from others who understand their journey. 

Impact on the Winnipeg Community 

The impact of ALMA Salvadoreña on the Winnipeg community is significant and far-reaching. While its name means “Salvadoran Soul,” the group is dedicated to serving the community as a whole, transcending national borders. Roxana and Lissette proudly share that their group includes people of Chilean, Filipino, and even Canadian-Pakistani-Polish descent. This inclusivity is a powerful testament to the group’s mission and contributes to the city’s rich cultural tapestry. 

Their efforts promote intercultural understanding and appreciation. By showcasing Salvadoran and Latin American art, they educate and enrich the lives of everyone in Winnipeg, inviting them to explore diverse traditions and artistic forms. The group’s collaborations with other local organizations, such as Brandon Cuscatleco, further strengthen community ties across the province. 

The founders’ focus on transparency and legitimacy, as demonstrated by their commitment to obtaining official registration and pursuing non-profit status with the CRA, builds trust and ensures the organization’s longevity. Their partnership with the Salvadoran Consulate in Winnipeg provides a secure and credible space for their activities. This professional approach ensures that ALMA Salvadoreña can continue to grow and serve the community for years to come. 

Looking to the Future 

The vision for ALMA Salvadoreña extends beyond its current offerings. The founders are working to establish a larger space to accommodate a growing band and more students. This growth, however, relies on the continued support of the community, from volunteers and participants to sponsors. Their fundraising events, such as the sale of traditional Salvadoran pupusas, are a vital way for people to contribute while also getting a taste of Salvadoran culture. 

Ultimately, ALMA Salvadoreña is about more than dance steps or paint strokes. It’s about planting a seed of love for the arts and culture, nurturing it within the community, and watching it grow. By providing a safe, supportive, and culturally rich environment, Roxana and Lissette are not only preserving their heritage but are also actively enriching the social fabric of Winnipeg, one dancer, artist, and musician at a time. 


En Winnipeg, una ciudad famosa por su identidad multicultural, a menudo surgen nuevas iniciativas para ayudar a los recién llegados y a la comunidad en general a conectarse. Una de estas iniciativas, nacida de una profunda comprensión de la experiencia de los inmigrantes, es ALMA (Academy of Latino Manitoban Arts) Salvadoreña.

Fundada por Roxana Aguilar y Lissette Marroquín, esta agrupación cultural es mucho más que una academia de danza. Es un espacio terapéutico y vibrante dedicado a fomentar un sentido de pertenencia y a preservar la herencia cultural para la comunidad local salvadoreña y la comunidad latinoamericana en general. 

El “valor añadido” social 

El “valor añadido” de ALMA Salvadoreña reside en su doble misión: celebrar el arte salvadoreño y proporcionar un apoyo social y psicológico crucial a los inmigrantes. Como se señala en la entrevista, las estadísticas muestran que muchos inmigrantes enfrentan problemas de depresión y ansiedad durante su proceso de adaptación. Roxana y Lissette reconocieron esta necesidad y crearon un espacio que ofrece algo más que formación artística. 

Al ofrecer talleres de danza folclórica y clásica, cumbia, música y pintura, ALMA Salvadoreña proporciona una vía de escape creativa que es profundamente terapéutica. Estas actividades son un salvavidas para quienes experimentan un “choque cultural”, una experiencia común y a menudo aislante para los recién llegados. Cuando las personas pueden sumergirse en formas de arte familiares, sienten un sentido de hogar y pertenencia. Esto, a su vez, ayuda a aliviar los sentimientos de aislamiento y soledad. La organización se convierte en un hogar lejos del hogar, un lugar donde la gente puede compartir sus experiencias, reconstruir sus redes sociales y encontrar apoyo en otros que comprenden su viaje.

Impacto en la comunidad de Winnipeg 

El impacto de ALMA Salvadoreña en la comunidad de Winnipeg es significativo y de gran alcance. Aunque su nombre significa “ALMA Salvadoreña”, la agrupación se dedica a servir a toda la comunidad, trascendiendo las fronteras nacionales. Roxana y Lissette comparten con orgullo que su grupo incluye a personas de ascendencia chilena, filipina e incluso canadiense-pakistaní-polaca. Esta inclusión es un poderoso testimonio de la misión del grupo y contribuye al rico tapiz cultural de la ciudad. 

Sus esfuerzos promueven la comprensión y el aprecio intercultural. Al exhibir el arte salvadoreño y latinoamericano, educan y enriquecen las vidas de todos en Winnipeg, invitándolos a aprender sobre diferentes tradiciones y formas de expresión artística. Las colaboraciones del grupo con otras organizaciones locales, como Brandon Cuscatleco, fortalecen aún más los lazos comunitarios en toda la provincia. 

El enfoque de las fundadoras en la transparencia y la legitimidad, demostrado por su compromiso de obtener el registro oficial y trabajar para obtener el estatus de organización sin fines de lucro con la CRA, genera confianza y garantiza la longevidad de la organización. Su asociación con el Consulado de El Salvador en Winnipeg proporciona un espacio seguro y creíble para sus actividades. Este enfoque profesional garantiza que ALMA Salvadoreña pueda seguir creciendo y sirviendo a la comunidad en los años venideros. 

Mirando al futuro 

La visión de ALMA Salvadoreña se extiende más allá de sus ofertas actuales. Las fundadoras están trabajando para establecer un espacio más grande para dar cabida a una banda en crecimiento y a más estudiantes. Sin embargo, este crecimiento depende del apoyo continuo de la comunidad, desde los voluntarios y participantes hasta los patrocinadores. Sus eventos de recaudación de fondos, como la venta de pupusas tradicionales salvadoreñas, son una forma vital para que la gente contribuya mientras también prueba la cultura.

En última instancia, ALMA Salvadoreña es más que pasos de baile o pinceladas. Se trata de sembrar una semilla de amor por las artes y la cultura, nutrirla dentro de la comunidad y verla crecer. Al proporcionar un entorno seguro, de apoyo y culturalmente rico, Roxana y Lissette no solo preservan su herencia, sino que también enriquecen activamente el tejido social de Winnipeg, un bailarín, artista y músico a la vez. 

Winnipeg es una ciudad definida por su rico mosaico de culturas. Para los recién llegados, particularmente los inmigrantes, este entorno multicultural es tanto un consuelo como un desafío. Si bien puede sentirse como una tabla de salvación que ofrece un sentido de comunidad y familiaridad, el viaje de establecerse en un nuevo país presenta obstáculos únicos. Las historias de Isabela, una recién llegada de México, y sus invitadas, Emilia de Colombia y Danielade Chile, arrojan luz sobre esta transición compleja y profundamente personal. Sus experiencias, compartidas en el Multicultural Channel, resaltan el papel esencial de la comunidad para hacer que un nuevo lugar se sienta como en casa. 

– Yuliia Kovalenko, U Multicultural

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